UD 5 MEZCLA: NORMATIVA BROADCAST

Los estándares de producción y distribución de las producciones audiovisuales han variado mucho a lo largo de la historia

Esos estándares son convenciones, acuerdos a los que se llega a veces por regulación (las menos, porque la mayoría de las normativas son recomendaciones) y casi siempre por la necesidad de establecer unos parámetros para que la producción sea más fácil, el intercambio de materiales más fluido y la distribución lo más correcta posible

Se llama normativa broadcast/calidad broadcast porque hace referencia a la calidad necesaria para la emisión en televisión, objetivamente más estandarizada que la producción para cine, que es más diversa y que se intentó homogeneizar por compañías como Dolby, que monopolizaba este mercado

La certificación Dolby establecía un estándar de calidad por el que la película sonaría igual en todas las salas; si no tenías esa certificación prácticamente no podías estrenar en una sala comercial: hoy eso ya no pasa

Por lo que respecta al sonido, hemos pasado de una primera etapa en la que lo que se tenía en cuenta es que las señales NO llegaran a determinado nivel de pico (PPM: Peak Program Meter)

Sin embargo, el nivel máximo de una señal de audio puede tener muy poco que ver con su sonoridad general

(v. loudness wars)

http://www.jotdown.es/2018/03/bienvenidos-a-la-guerra-del-volumen/

Los criterios actuales de emisión se basan en determinar un nivel de sonoridad medio que sea adecuado y que sea común a todas las producciones audiovisuales que se emiten, para así conseguir una armonización que permita que sean retransmitidas consecutivamente sin causar diferencias desagradables de sonoridad para los espectadores (la típica subida y bajada de volumen con los anuncios)

RECOMENDACIONES INTERNACIONALES

En 2006 la ITU publicó la recomendación ITU BS.1770, que defiende la necesidad de una normalización de nivel en función de la sonoridad (LOUDNESS) en lugar de una normalización de niveles de pico

Para poder medir esa sonoridad, la ITU plantea una ponderación en frecuencia llamada PONDERACIÓN K

Esa medida se basa en los siguientes parámetros:

LU (Loudness Unit)

Medida relativa de sonoridad equivalente al decibelio

LUFS (Loudness Unit Full Scale)

Medida absoluta de nivel de sonoridad, referencia un máximo y un mínimo y unos niveles óptimos en torno a -23

PROGRAM LOUDNESS

Nivel promedio de sonoridad de un programa

LRA (Loudness Range)

Medida en LU de la diferencia entre las sonoridades máxima y mínima de un programa

TARGET LOUDNESS

Es el nivel de normalización de sonoridad que se define para la producción y retransmisión de programas

TPL (True Peak Level)

Nivel absoluto del nivel de pico de señal

TPM (True Peak Meter)

Medidor de niveles de True Peak

La recomendación ITU BS.1770 se ha ido perfeccionando a partir de la experiencia práctica y las sugerencias de otros organismos y desde 2015 se encuentra en vigor la versión revisada ITU BS.1770-4

Esta versión incluye una “puerta” en el cálculo del nivel del programa, mediante la que se excluyen las partes con un nivel más bajo (generalmente el 10% inferior) y también aquellas con los niveles más altos (generalmente el 5% superior) para evitar que la presencia de silencios o de niveles puntuales muy altos influyan excesivamente en el cálculo de los niveles generales de sonoridad

NORMATIVA BROADCAST AMERICANA Y EUROPEA

La normativa actual en EEUU se instauró mediante el CALM ACT en 2010

https://en.wikipedia.org/wiki/Commercial_Advertisement_Loudness_Mitigation_Act

y corresponde al estándar ATSC A/85

https://www.atsc.org/wp-content/uploads/2015/03/Techniques-for-establishing-and-maintaining-audio-loudness.pdf

Éste se centra exclusivamente en las plataformas digitales de televisión, utilizando el códec AC·3 de sonido envolvente e incluye mucha información detallada acerca de cómo calibrar la monitorización

La base de la normativa es la especificación de un nivel de normalización de sonoridad (Target Loudness) de –24 LUFS con una tolerancia de +/- 0,5 LU y un nivel máximo de –2dBTP

La normativa europea depende de la EBU y de su estándar R128, que está basado en la ITU BS.1770, pero que también incluye otra serie de recomendaciones y herramientas de cálculo de la sonoridad, como, por ejemplo, tres escalas temporales de evaluación de la sonoridad para mayor precisión:

Momentary (Momentánea: 0’4 segundos)

Short-term (Breve: 3 segundos)

Integrated (Total: calcula la sonoridad del programa completo)

El estándar R128 define:

cómo se debe calcular la sonoridad

cómo se debe realizar su normalización

cómo implementar esos métodos en los sistemas de producción existentes

El núcleo de la normativa consiste en establecer el nivel de normalización de sonoridad (Target Loudness) de –23 LUFS con una tolerancia de +/- 0,5 LU y un nivel máximo de –1dBTP

La adaptación de programas de una normativa a otra exige esa corrección de +/- 1 LU

Estas normativas reflejan un cambio radical de paradigma en la mezcla de sonido: pretenden conseguir mezclas más ricas, menos comprimidas, con más headroom y que suenen más naturales

Los medidores de nivel de sonoridad indican a los mezcladores un nivel promedio alrededor del que deben intentar mantenerse, en lugar de un límite máximo que se debía buscar pero no superar

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